Usando con sabiduría las utilidades de tu empresa

Al final de cada período fiscal los propietarios de una Sociedad Mercantil, que ha tenido utilidades o ganancias, generalmente se enfrentan a un dilema: ¿Reinvertimos o repartimos las ganancias? Por supuesto, en la medida legal y conforme al monto de sus aportaciones, a título de dividendos.

 

¿Te has enfrentado con esta pregunta? La decisión no es sencilla, ya que depende en gran medida de la realidad financiera de la Sociedad, siendo mucho más complicado en aquellas que correspondan al sector de las MIPYMES, en la que posiblemente la mayoría de socios no cuentan con otras fuentes de ingreso significativas. Por otra parte, posiblemente no ingresan ganancias suficientes para establecer un sueldo digno a los socios que desempeñan cargos dentro de la misma. Otro caso especial son las empresas familiares, las cuales por su propia naturaleza resultan ser más conflictivas a la hora de ponerse de acuerdo en este tipo de temas.

 

En ese contexto, te mostramos en este artículo las circunstancias de hecho y de derecho que se deben tomar en cuenta, para adoptar sabiamente alguno de los dos cursos de acción o incluso combinarlos, así como las mejores prácticas en el caso de distribuirse utilidades y hacer uso de ellas.

 

REINVERSIÓN DE UTILIDADES

 

Cuando hablamos de reinversión o capitalización de las utilidades, a favor de la misma empresa que las generó, obviamente se logrará con ello la realización de aquellas mejoras necesarias (no suntuarias) y razonables (con los pies en la tierra), tendientes a brindar mejores bienes y servicios, fortalecer la capacidad productiva, expandir o mejorar operaciones, potenciar su mercadeo, recurso humano, etc.; todo ello, sin necesidad de seguir adquiriendo deudas o financiamientos bancarios; o sin tener que diluir la propiedad empresarial, incorporando nuevos socios.

 

Dos ventajas adicionales serían: a) Se demuestra a clientes, proveedores y futuros inversores, que la empresa es rentable y que sus socios realmente tienen confianza en su desarrollo sostenido y exitoso; y b) Están exentas del pago del impuesto sobre la renta.

 

La desventaja, como vimos al inicio de este post, sería que los socios en lo personal no anden bien económicamente, siendo las utilidades la alternativa más obvia e inmediata para obtener ingresos que paleen sus necesidades más urgentes.

 

 

OCUPANDO ATINADAMENTE LOS DIVIDENDOS

 

En el caso que decidan distribuirse las utilidades o dividendos, como todo ingreso extra, deben ser bien administrados, ten cuidado de no caer en la tentación de utilizarlos para la adquisición de productos o servicios suntuarios o perfectamente aplazables; siendo lo mejor usarlos, en orden de prioridad, en estos cuatro ítems:

 

  1. Cancelación de deudas, especialmente las vinculadas con tarjetas de crédito o con altas tasas de interés, o abonos sustanciales para su reducción;

 

  1. Mejoras inaplazables a la propiedad inmobiliaria, especialmente para que no pierdan su valor de mercado o para aumentarla.

 

  1. Realizar inversiones confiables y rentables a corto plazo, a fin de contar con un fondo seguro a futuro, especialmente para casos de emergencia o jubilación cercana. Las inversiones inmobiliarias continúan siendo una magnifica alternativa de inversión, siempre y cuando se haga un análisis de su situación geográfica, estratégica y demás factores generadores de plusvalía. Los bienes inmuebles ofrecen ventajas, tal como: garantía confiable para obtención de créditos o respaldo de obligaciones contractuales; oportunidad de arrendamiento para obtención de rentas mensuales; factibilidad de enajenación, con muy probable ganancia; idoneidad para constituir herencias, etc.

 

  1. Destinarlo al ahorro, mediante planes de ahorro programado enfocado en metas concretas: casa, estudios, empresa, etc.; o inversiones a plazo fijo a través de entidades financieras serias, confiables y controladas por el Estado.

 

TOMANDO DECISIONES SABIAS

 

En resumen, todo dependerá de la realidad económica de la empresa y de los socios en particular, por lo que deben ser muy abiertos y sinceros al discutir los mejores destinos para las ganancias adquiridas.

 

El bienestar de los socios siempre debe ser la prioridad y los fines lucrativos de todo negocio buscan precisamente eso, por lo que primeramente se deben ventilar las necesidades urgentes e inaplazables de los socios y, después, las necesidades a corto plazo de la sociedad, precisamente para que ésta siga produciendo todavía más, evitando en todo momento no descuidar, asfixiar o “matar a la gallina de los huevos de oro”.

 

Por ello me inclino, en lo pertinente a cada caso concreto, a la sabia combinación de ambos métodos: distribuir las utilidades en la medida que lo requieran todos o algunos de los socios y luego reinvertir el remanente para solventar las necesidades de la empresa.

 

“Una casa se edifica con sabiduría y se fortalece por medio del buen juicio.” Proverbios 24:3

 

 

Lic. Jorge E. Serrano

Derecho Corporativo

Serrano Jaime Consultores

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