¿Cómo saber si mi proyecto es una buena idea de negocio?

Puede que ya tengas lista tu idea de negocio y estés dispuesto a volverlo una realidad. Pero ahora tienes que estar realmente seguro si el mercado estaría dispuesto a comprar tus productos o servicios. La pregunta del millón siempre es ¿Cómo saber si es viable mi idea de negocio?

Es tan sencillo, y complicado a la vez, como salir y realizar una encuesta, pero antes tienes que elaborar una hipótesis sobre la cual armas tus preguntas.

Principalmente debes evitar hacerte autotrampa, uno cree tener todas las respuestas sobre el éxito de su negocio, pero es necesario contrastar tu idea con la de otras personas, para que opinen y te den un feedback.

El problema: idea de negocio

Afina al máximo

Cuando queremos resolver un problema, usualmente olvidamos un aspecto importante “Es importante desglosar muy bien el problema que deseamos resolver, desglosarlo en dos o tres puntos de enfoque”

¿Quién es mi competencia?

La mayoría de veces pensamos que la parte de “la competencia” solo se limita a otros negocios similares a los que nosotros tenemos, eso está bien pero recuerda que debes mirar todas las perspectivas. Por ejemplo: Quieres abrir una nueva sucursal de tu Coffee Shop en una zona que ya tiene 4 negocios iguales al tuyo, y lo primero que te preguntas es ¿Qué está haciendo mi competencia? En realidad esa es una pregunta básica, pero también debes preguntarte ¿Qué cosas hacen los clientes de esa zona? Porque unos van a cierta Coffee Shop y otros prefieren una diferente opción.

Este tipo de preguntas te ayudarán a generar posibles escenarios y analizar alternativas para obtener un mayor éxito, así como identificar quién es tu competencia real e identificar el rango de precios que el cliente está dispuesto a pagar.

Etapa de hipótesis

Debes trabajar en tu hipótesis de modelo de negocio, que debe ir enfocada a: qué elementos tiene mi propuesta de valor que hacen que sea diferencial; quiénes van a ser mis clientes y cómo los voy a atraer para que me compren; cuáles van a ser los canales, las actividades, los recursos, las alianzas; por qué voy a cobrar, por qué me van a pagar mis clientes, y cuál va a ser mi estructura de costos.

Recuerda es importante traducir tu idea abstracta a algo más concreto.

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