Amores y desamores de ser una PYME legalizada en El Salvador

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En este primero post quiero contarles los amores y desamores de las PYMES en El Salvador. Ser un emprendedor en El Salvador no es algo extraño o exclusivo de unos cuantos. En realidad muchos iniciamos el camino, aunque no todos seguimos hasta el final. Es un trayecto lleno de aprendizaje, ya que nos toca ser administradores, “marketers”, publicistas, contadores, y un sinfín de profesiones y oficios que nos permitan lograr el éxito.

 

La Constancia como base del éxito.

Nos toca aprender que nada funciona si no hay constancia. En esta carrera, para seguir subiendo niveles y ser una empresa consolidada, debemos corregir nuestros errores sobre la marcha.

Todos los que ahora somos una “PYME” (como nos han bautizado) hemos vivido los amores y desamores de esta experiencia que, como todo en la vida, deja buenas y malas historias, aunque en realidad al final todas se vuelven buenas porque sin tropiezos no podríamos decir que aprendimos a superar pruebas. Pese a que tenemos mucho camino por recorrer, la satisfacción que nos genera lo que hasta ahora hemos logrado no sería la misma sin haber pasado por baches en diferentes tramos que ya fueron superados.

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Dejando atrás el miedo.

Recuerdo cuando quise dar el paso a dejar de funcionar como persona natural y pasar a ser una sociedad anónima. Sentía emoción, pero a la vez miedo por todas las cosas que la gente me decía: que tendría que invertir mucho dinero para la constitución de mi sociedad, que de ahora en adelante tendría grandes gastos y responsabilidades en cosas como la inscripción al ISSS, AFP, contar con un contador y auditor, y todas las cosas que se vienen encima. Me preguntaba si sería capaz de soportar el ritmo, incluso averigüé si podría echarme para atrás si no lograba dar el ancho.

A final de cuentas, me aventuré, decidí ser valiente y dar el paso a una nueva etapa en mi vida como emprendedor. Dejar la trinchera de la comodidad que te brinda ser persona natural no es fácil, pero no me arrepiento ni un solo día de mi decisión.

 

Los problemas no deben detenerte.

Claro, problemas no faltaron desde el inicio: como buen primerizo me busqué el profesional más económico para que ejecutara la labor de registro de mi empresa sin averiguar primero si este tenía experiencia en el área, si su servicio de verdad era de calidad y si me daría la asesoría adecuada. Para no hacer largo el cuento, terminé haciendo yo todo el proceso ya que, esta persona, se tardaba horrores en cada paso; me fui dando cuenta de que no era su área de experticia. Ya con la escritura en la mano, realicé todas las vueltas necesarias, aprendí a perder la pena y preguntarle con carácter a todo mundo lo que necesitaba saber dentro de las instituciones para no perder el tiempo y lograr mi objetivo.

 

PYME – Un comienzo emocionante.

Qué alegría ver mi primer NIT y número de registro. Pude ir al banco a abrir mi primera cuenta como empresa y, cómo negarlo, me sentí inmensamente feliz, lleno de orgullo; me sentí empresario por primera vez, pequeñito como semilla de mostaza, pero empresario al fin y al cabo.

Ahora era parte del mundo del comercio formal. Fue difícil los primeros meses ya que tuve que pasar por varias personas en las que confié y me defraudaron, hasta encontrar el equipo correcto para trabajar. Fui también viendo cómo me engañaron y robaron algunas veces por mi falta de experiencia y, debo confesar, también por mi falta de carácter. Es fácil cometer errores ya que yo no quería caerle mal a nadie ni entrar en conflictos, esto me hacía no pedir cuentas de todo, no exigir como debía a las personas contratadas. Al final, después de tanto problema me di cuenta que yo era el más afectado y que si seguía sin formar carácter para dirigir mi negocio acabaría en la quiebra y sería muy pronto.

Hoy en día veo cómo poco a poco mi negocio marcha mejor y cómo me siento más en control de la situación. Veo cómo mis clientes me han ubicado en su mente como su proveedor oficial y no puedo más que sentirme agradecido por lo conseguido. La constancia, disciplina y evolución han sido los factores determinantes para poder seguir adelante. Hay tanto qué contar, pero de momento me quedaré acá.

Y ustedes, amigos lectores, ¿cuáles son los amores y desamores que más recuerdan de su paso hasta el día de hoy como empresarios o emprendedores? Siéntanse en libertad de dejarnos sus comentarios y consejos para que todos acá aprendamos de cada uno.

 

 

1 Comentario

  1. Marco cortez el diciembre 7, 2016 a las 5:26 pm

    Excelente blog